Lena Burke celebra el legado de Celia Cruz con una noche inolvidable en Puerto Rico

La artista cubana conquistó al público de la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes de Santurce con “Azúcar: 100 años de Celia Cruz”, un recorrido musical por los grandes clásicos de la inolvidable Reina de la Salsa.
La cantante, compositora y pianista cubana Lena Burke protagonizó una noche cargada de música, emoción y sabor caribeño durante “Azúcar: 100 años de Celia Cruz”, espectáculo celebrado en la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes de Santurce, Puerto Rico.
Conocida principalmente por su trayectoria dentro de la balada y el pop latino, Burke asumió el desafío de adentrarse de lleno en el universo tropical de Celia Cruz y logró hacerlo desde su propia identidad artística. Más que intentar imitar a la legendaria intérprete cubana, Lena presentó una celebración de su música y su legado, aportando su voz, personalidad, sensibilidad y fuerza escénica a un repertorio que forma parte de la historia de la música latina.
La producción, a cargo del puertorriqueño Rafo Muñiz, reunió música, imágenes y elementos históricos para conmemorar el centenario del nacimiento de Celia Cruz. La respuesta del público confirmó la conexión que Burke logró establecer desde los primeros minutos de la velada.
Respaldada por la Orquesta Filarmónica Arturo Somohano de Puerto Rico, bajo la dirección musical del reconocido pianista y arreglista Isidro Infante, Lena, bajo la dirección artistica de Gonzalo Rodriguez, recorrió diferentes etapas de la carrera de Celia a través de géneros como la guaracha, el son, la rumba, el guaguancó y la salsa.
“A CELIA” ocupa un lugar especial dentro de este proyecto. La canción fue grabada por Lena Burke junto a Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle, José Alberto “El Canario” y La India, con la participación del reconocido pianista cubano Gonzalo Rubalcaba y arreglos de metales del maestro puertorriqueño Cucco Peña.
La velada comenzó cerca de las 8:45 de la noche con una obertura instrumental que recorrió varios de los temas más emblemáticos de Celia. Poco después, Lena apareció en escena vestida de rojo y con una imagen inspirada en la esencia de la rumba para interpretar “Yo viviré”.
“Esta canción es como Celia misma, ya es inmortal. Sobrevivirá por siempre”,expresó Burke ante el público.
Tras ese primer encuentro, Lena interpretó “A CELIA”, tema que cuenta con una nominación en Premios Juventud en la categoria Tropical Mix, y se encuentra en la posición #23 en las carteleras Tropical de Billboard. El tema tambien ha comenzado a escucharse en las estaciones de radio de Puerto Rico. Uno de los momentos que transformó por completo el ambiente de la sala: “Guantanamera”, a partir de allí, el concierto se convirtió en una verdadera celebración, el público cantó, hizo coro, se levantó de sus asientos y comenzó a bailar. Incluso una pareja desplegó una bandera cubana mientras la música llenaba el teatro, creando uno de los momentos más emotivos de la noche.
El repertorio continuó con clásicos como “El yerbero moderno”, “Caramelo a kilo”, “Drume negrita” y “Tu voz”. En estos dos últimos temas, Lena Burke se sentó al piano y mostró una faceta más íntima, permitiendo apreciar la dulzura, amplitud y sensibilidad de su registro vocal.
Otro de los momentos destacados llegó con “Cúcala”, canción inmortalizada por Celia Cruz e Ismael Rivera. Lena Burke estuvo acompañada por el pianista y cantante salsero Carlitos García, en una interpretación que recibió una cálida respuesta del público. La primera parte culminó con “Burundanga” y “Bemba Colorá”, cuando el ambiente de la Sala de Festivales ya se había transformado en una auténtica fiesta caribeña.
La segunda parte elevó aún más la energía. Lena regresó al escenario con un elegante vestido negro y una imagen renovada, mientras los arreglos deIsidro Infante y del músico y arreglista dominicano Amaury Sánchez otorgaban un protagonismo especial a la orquesta. Tras la interpretación instrumental de “Dime”, dirigida por José Manuel Febus, Burke regresó con una poderosa selección que incluyó “Toro Mata”, “Soy antillana” y “Usted abusó”. Para esta última estuvo acompañada por el maestro Cucco Peña.
“Soy antillana”, composición de la cubano-puertorriqueña Marilyn Pupo, tuvo además un significado especial por la presencia de la propia compositora entre el público. La intensidad continuó con “Ríe y llora”, “La negra tiene tumbao” y “Quimbara”, temas que provocaron coros, aplausos y baile entre los asistentes.
El espectáculo también incorporó una importante dimensión histórica y visual. En el escenario fueron exhibidos vestidos utilizados por Celia Cruz a lo largo de su carrera, mientras una gran pantalla proyectaba imágenes de diferentes momentos de su vida: desde su infancia y juventud en Cuba hasta algunos de sus conciertos y encuentros más memorables con grandes figuras de la música. Estos elementos forman parte del legado preservado por Omer Pardillo Cid (Celia Cruz Entertainment), albacea del patrimonio artístico de Celia Cruz.
Para Lena Burke, quien pertenece a una reconocida familia musical cubana como nieta de Elena Burke e hija de Malena Burke, el espectáculo representó también un encuentro con sus propias raíces. Su formación como pianista, cantante y compositora, sumada a su identidad cubana, le permitió acercarse al repertorio de Celia desde el respeto, pero sin renunciar a su propio estilo.
El gran cierre llegó, como no podía ser de otra manera, con “La vida es un carnaval”. El clásico de Celia Cruz convirtió los últimos minutos del espectáculo en una celebración colectiva en la que el público cantó y bailó hasta el final.





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