D Maris Bay: Un Refugio de lujo entre el mar, la montaña y la esencia Turca

Por: Taimi Soto @taimitv
Hay lugares que visitas y lugares que se quedan contigo. D Maris Bay pertenece a la segunda categoría.
En esta edición, trasladamos los lentes de Somos La Revista hasta uno de los rincones más espectaculares de la costa turca: la península de Datça, en la provincia de Muğla, donde las montañas cubiertas de pinos abrazan aguas de un intenso color turquesa y el Mediterráneo se encuentra con el Egeo.
Enclavado en una reserva natural protegida, a unos 35 kilómetros de Marmaris, se encuentra D Maris Bay, un resort de cinco estrellas que parece haber sido diseñado para demostrar que el lujo y la naturaleza pueden convivir en perfecta armonía. El hotel está construido sobre una ladera cubierta de pinos, frente a una bahía privada de aguas cristalinas y rodeado por un paisaje que parece sacado de una postal.
Y la experiencia comienza desde el primer momento.
Al llegar, eres recibido en una terraza abierta con una espectacular vista al mar, de un turquesa casi irreal, rodeado de montañas. Si bajas la mirada, aparece la piscina y, en ella, las distintivas letras negras de Dior. Antes de darte cuenta, tienes en la mano una copa de bienvenida con burbujas. Es ese primer instante en el que entiendes que la experiencia que te espera será difícil de describir con palabras.

LUJO QUE SE SIENTE, NO SOLO SE VE
Desde que pisas el resort, respiras elegancia, serenidad y una atención al huésped que se siente genuina.
El diseño combina líneas contemporáneas con una cálida esencia turca: madera, iluminación tenue, grandes obras de arte y detalles cuidadosamente seleccionados crean un ambiente sofisticado, pero al mismo tiempo acogedor.
Rosas naturales y piezas de arte adornan el lobby mientras, casi de inmediato, alguien del equipo se acerca con una sonrisa para ayudarte con lo que necesites. A pocos pasos encuentras una enorme sala de estar con diferentes rincones y sofás, perfecta para sentarte a descansar, conversar o simplemente contemplar el paisaje.
También es el lugar ideal para probar alguno de los cócteles especiales inspirados en diferentes países. Yo elegí México, dejándome llevar por mi gusto por los sabores picantes con un ligero toque dulce. Para mi sorpresa, el cóctel llegó servido en una colorida pieza con forma de calavera, un guiño perfecto a la estética vibrante y festiva de la cultura mexicana.

TU HABITACIÓN
D Maris Bay cuenta con 159 habitaciones, 36 suites y una villa privada de lujo, con opciones que ofrecen vistas al mar, a la bahía o a las montañas.
Cada espacio está diseñado para que la estadía sea cómoda, relajante y, sobre todo, especial. La decoración combina madera, tonos neutros y materiales naturales con grandes ventanales que permiten que el paisaje sea parte de la habitación.
Las habitaciones cuentan con controles inteligentes para manejar diferentes funciones, servicio de housekeeping dos veces al día y amenidades pensadas para hacerte sentir como en casa.
Pero hubo detalles que, para mí, marcaron la diferencia.
En la mesa de noche encontré un menú de siete almohadas diferentes para escoger según tus preferencias. Solo tienes que solicitar la que deseas y el hotel se encarga del resto.
Y luego está el baño.
Amplio, elegante y conectado visualmente con el dormitorio, cuenta con ducha, doble lavamanos, amenities de lujo, un espejo de maquillaje iluminado y un jacuzzi que rápidamente se convirtió en uno de mis lugares favoritos de la habitación, y es que puedes relajarte mientras contemplas la vista panorámica.
Pero si hay algo que me ganó por completo fue encontrar una secadora Dyson con sus accesorios de styling. Puede parecer un detalle pequeño, pero para mí fue todo lo contrario. Si tienes el cabello rizado, sabes perfectamente la batalla que puede ser secarlo y lisarlo cuando viajas. Por primera vez, no sentí que tenía que extrañar mi secadora de casa. Y eso, señores, también es lujo.
El balcón era otro pequeño oasis: un cómodo sofá, una mesa y una vista abierta al mar. El lugar perfecto para leer un libro, tomar un té o simplemente dejar que la mente se pierda entre la brisa y el paisaje.
Y el servicio de housekeeping merece un A+. Dos visitas diarias y una atención genuina a los pequeños detalles. En una ocasión dejé mi libro sobre la mesa de noche. Al regresar, encontré un marcador cortesía del hotel.
Y sí… me conquistaron desde ese momento. They got me with this!
UNA EXPERIENCIA GASTRONÓMICA QUE VIAJA POR EL MUNDO
Hablemos de la comida. Si algo sobra en D Maris Bay son opciones para comer.
El resort ofrece seis restaurantes principales, además de diferentes bares y espacios gastronómicos, cada uno con una personalidad completamente diferente.
El desayuno puede comenzar en The Terrace, donde un amplio buffet reúne opciones locales e internacionales mientras disfrutas de la vista de la bahía. Desde preparaciones turcas tradicionales hasta huevos, frutas, ensaladas, quesos y otros favoritos internacionales, hay opciones para comenzar el día con calma.
Para una experiencia italiana frente al mar, Aurora Capri trae a D Maris Bay más de 130 años de tradición culinaria de Capri, con especialidades italianas y su reconocida Pizzallacqua®. El restaurante es realmente bello y el lugar perfecto para disfrutar después de un día en bote, tal como lo hicimos nosotros. Les cuento un dato: este es el primer y único restaurante de Aurora Capri en Turquía, un detalle que habla por sí solo de la exclusividad de esta experiencia.
Y si lo tuyo es la comida japonesa, Zuma lleva su conocida propuesta de cocina estilo Izakaya hasta la península de Datça. Sushi, sashimi y platos insignia se disfrutan en un ambiente romántico, bajo las estrellas y con una impresionante vista al mar. La música, los deliciosos cócteles y el fuego de la cocina al aire libre crean una atmósfera que hace de la cena toda una experiencia.
Pero si quieres combinar gastronomía con fiesta, entonces tienes que conocer Manos. Ubicado junto a su propia playa, Manos ofrece una auténtica atmósfera de taberna griega, con mariscos frescos y una deliciosa selección de mezes griegos. Puedes llegar por mar o, en mi caso, en el carrito de golf del hotel. El lugar incluso cuenta con pequeñas tiendas y hasta una pescadería. Como amante de los mariscos, ya se imaginarán el gusto que me di. Entre música, copas, baile y el ambiente festivo de la taberna, terminé ondeando pañuelos y participando, por primera vez, en la tradición de romper platos mientras escribes tus deseos en ellos. ¡Qué divertido!
Y para quienes buscan otras opciones, el resort también cuenta con D Maris Kitchen, que combina sabores del Egeo y Anatolia con una interpretación contemporánea, y Nusr-Et, reconocido por su propuesta de carnes y su particular puesta en escena.

BIENESTAR CON VISTA AL PARAÍSO
Para quienes no quieren dejar de lado su rutina de bienestar durante las vacaciones, el resort cuenta con un gimnasio amplio y completamente equipado, con áreas de entrenamiento cardiovascular, fuerza y free style. Sus grandes ventanales permiten entrenar rodeado de la vegetación que abraza la propiedad.
También se ofrecen clases de yoga, pilates y mindfulness durante la temporada, además de diferentes actividades para conectar cuerpo y mente.
Y luego está Mytha Spa.
Inspirado en la naturaleza y el océano, es un espacio dedicado a la relajación y el bienestar que incluye sauna, baño de vapor y piscina interior.
Mi recomendación: no te saltes el sauna.
Es uno de esos lugares donde realmente puedes desconectarte del mundo y permitir que el cuerpo haga una pausa.
Para los más activos, D Maris Bay también cuenta con canchas de tenis y pádel, además de instructores disponibles para clases privadas. Y si el mar es lo tuyo, las actividades acuáticas y las excursiones en barco ofrecen otra manera de explorar la espectacular costa.

EL MAR COMO TU PROPIO PATIO TRASERO
Y llegamos a uno de mis grandes favoritos: las playas.
D Maris Bay está rodeado de varias playas privadas, cada una con una personalidad diferente. Desde espacios familiares hasta rincones reservados exclusivamente para adultos, el concepto es sencillo: escoger tu propio ritmo.
The Bay Beach es ideal para familias, con arena blanca y aguas cristalinas. Silence Beach, exclusiva para mayores de 18 años, ofrece una experiencia mucho más tranquila, perfecta para desconectarte completamente. Maris Beach brinda un ambiente íntimo y relajado, mientras Manos Beach combina el mar con la gastronomía griega.
Y luego está La Guérite Beach, que trae hasta este rincón de Turquía ese espíritu sofisticado de la Riviera francesa y St. Barths, con música, cócteles y una energía que cambia por completo cuando comienza el atardecer.
Un paseo en yate por las bahías y playas naturales de la península de Datça es una experiencia que no deberías perderte. El paisaje cambia constantemente: montañas, pinos, pequeñas calas, aguas transparentes y rincones que parecen existir únicamente para ser fotografiados.
Es difícil encontrar una vista que no parezca una postal.

EL VERDADERO SIGNIFICADO DE ESCAPAR
Hay hoteles que te ofrecen una habitación bonita.
Hay resorts que te ofrecen una buena piscina.
Y existen lugares que consiguen algo mucho más difícil: hacerte olvidar por unos días la velocidad de tu vida cotidiana.
D Maris Bay es uno de ellos.
Aquí el lujo no está únicamente en la habitación, en el restaurante o en el servicio. Está en despertar frente a un mar turquesa, caminar entre pinos, escoger una playa diferente cada día, disfrutar una cena bajo las estrellas y terminar la noche con la sensación de que el tiempo se movió un poco más despacio.
Quizás esa sea la verdadera definición de unas vacaciones de lujo: no tener que pensar en nada, excepto en qué quieres disfrutar después.

SOMOS LA REVISTA RECOMIENDA
Ideal para: parejas, escapadas de lujo, amantes de la gastronomía, wellness y viajeros que buscan naturaleza sin renunciar al servicio cinco estrellas.
No te pierdas: una cena en Manos, el atardecer en Zuma, un momento de relajación en Mytha Spa y una excursión en yate para descubrir las bahías de la península.
Nuestro detalle favorito: la atención personalizada. Desde el menú de almohadas hasta ese pequeño marcador que apareció junto a mi libro, son esos gestos inesperados los que convierten una estadía de lujo en una experiencia memorable.

Photo credits: D Maris Bay

