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Montevideo: una ciudad prolija, silenciosa y encantadora

Montevideo no necesita gritar para enamorar. Su encanto está en los detalles, en su arquitectura limpia, en sus calles tranquilas, en la calma que te ofrece incluso cuando no estás buscando descanso.

🛬 El aeropuerto: arquitectura que ya te da la bienvenida

Desde que se aterriza en Montevideo, la ciudad da una pista clara de lo que vendrá. El Aeropuerto Internacional de Carrasco, diseñado por Rafael Viñoly, es una joya de arquitectura contemporánea. Su techo curvo, sus líneas limpias y la luz natural que lo recorre generan una sensación de orden, elegancia y sobriedad.

Si se tiene tiempo, vale la pena detenerse un momento y simplemente observar su estructura antes de continuar.

🔭 Desde arriba: una vista que organiza la ciudad

Un excelente punto para comenzar a conocer Montevideo es desde las alturas. El mirador panorámico del Edificio Sofitel (antiguo Palacio Salvo) ofrece una de las vistas más completas de la ciudad.

Desde allí se puede apreciar la escala baja de los techos, las fachadas claras y las avenidas arboladas que desembocan en el Río de la Plata. El skyline no abruma: es armónico, amable y equilibrado. Una postal que anticipa el ritmo tranquilo de la ciudad.

🏙 Ciudad Vieja: el alma antigua

Al bajar, el recorrido natural te lleva hacia el corazón simbólico de Montevideo: la Puerta de la Ciudadela. Esta estructura de piedra marca el ingreso a la Ciudad Vieja y separa de forma clara lo nuevo y lo antiguo. Cruzar ese umbral no es solo pasar de una calle a otra. Es entrar a una parte de la ciudad donde todo es más contenido: plazas, edificios antiguos, fuentes con candados, cafés clásicos, y mucha historia acumulada en sus fachadas.

🏛 El edificio que te mira: el Palacio Salvo

El Palacio Salvo es uno de esos íconos urbanos que no pasan desapercibidos. Su arquitectura mezcla influencias europeas con una monumentalidad única. Desde algunos ángulos parece una catedral; desde otros, una estructura salida de otro siglo.

La plaza que lo rodea, con sus palmeras y su amplitud, lo enmarca de forma perfecta. Es, sin dudas, la postal más potente del centro histórico.

🌊 La Rambla: el paseo perfecto sin importar la estación

Montevideo es una ciudad que se vive caminando, y su Rambla es el mejor ejemplo.

En verano, el calor y el bullicio llenan sus veredas; en invierno, el viento y el silencio crean una atmósfera contemplativa.

Una de las características más interesantes del recorrido es la continuidad visual de las construcciones frente al mar. Edificios de altura similar, colores neutros y volúmenes ordenados que respetan el paisaje.

Hay algo de Río de Janeiro en esa simetría urbana, pero con un espíritu más íntimo.

Caminar por la playa, detenerse a observar el cielo reflejado en el agua, y llegar al famoso cartel de “Montevideo” —iluminado en la noche— son gestos sencillos que quedan en la memoria.

🛏 El Costanero: diseño, ubicación y una experiencia completa

Para quienes buscan alojamiento con vista privilegiada y diseño cuidado, el Hotel Costanero by MGallery es una opción excepcional. Ubicado justo frente a la playa, destaca por su arquitectura contemporánea, su interiorismo elegante y la armonía que logra entre lo natural y lo urbano.

Sus habitaciones amplias y luminosas invitan al descanso, y el desayuno, variado y bien servido, suma puntos a la experiencia.

Quienes no se alojen allí también pueden visitar su restaurante, que ofrece una excelente gastronomía con vista al mar. Ideal para almorzar sin prisa y dejarse llevar por la atmósfera serena del entorno.

Montevideo no busca impresionar. Lo consigue sin esfuerzo.

Es una ciudad para caminar sin mapa, para descubrir desde la calma. Y siempre deja la sensación de que podrías haberte quedado un poco más.

Crédito:

Arquitecto Jesús Alejandro Mieres @ajmr90

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