Fibrosis postquirúrgica: Cómo tratar la piel endurecida tras una liposucción o tummy tuck

La fibrosis postquirúrgica es una complicación frecuente tras intervenciones estéticas como la liposucción o la abdominoplastia (tummy tuck). Se produce cuando el tejido cicatricial interno se acumula en exceso, generando áreas de piel endurecida, con irregularidades al tacto y, en algunos casos, molestias persistentes.
Según explica Paula Christiansen, especialista en estética corporal y fundadora de Mint Wellness Center, esta respuesta inflamatoria suele aparecer en las primeras semanas tras la cirugía. “Cuando no se trata adecuadamente, puede prolongarse en el tiempo y afectar los resultados estéticos deseados”, advierte.
El atenderlo temprano y profesional es clave para mejorar la apariencia y textura de la piel. Entre los tratamientos más recomendados se encuentran:
- Drenaje linfático manual: ayuda a eliminar líquidos retenidos, reduce la inflamación y mejora la oxigenación de los tejidos.
- Ultrasonido terapéutico: rompe adherencias internas mediante ondas sonoras, facilitando el reblandecimiento del tejido fibroso.
- Radiofrecuencia: estimula la producción de colágeno y elastina, promoviendo una piel más flexible y uniforme.
- Enzimas antifibróticas: inyecciones localizadas de sustancias como colagenasa o hialuronidasa, que disuelven los nódulos de colágeno acumulado.
- Carboxiterapia: infusión de CO₂ en la zona afectada, que mejora la microcirculación y ayuda a deshacer la fibrosis.
- Terapia con ondas de choque: utilizada para romper nódulos fibróticos y reactivar el metabolismo celular.
- Vacuumterapia o terapia de vacío: moviliza tejidos profundos y mejora la circulación linfática y venosa.
- Productos tópicos antifibróticos: cremas con ingredientes como centella asiática, silicio orgánico, vitamina E o extractos botánicos que favorecen la regeneración cutánea.
- Terapias combinadas personalizadas: según el grado de fibrosis, se suelen combinar varias técnicas en protocolos progresivos.



Christiansen enfatiza que cada paciente debe ser evaluado individualmente, y que el seguimiento postoperatorio no debe limitarse a los días posteriores a la cirugía. “Detectar la fibrosis a tiempo y actuar con un enfoque integral es lo que marca la diferencia”, señala.
Aunque la fibrosis no siempre puede evitarse, sí puede manejarse con éxito cuando se interviene de manera oportuna, mejorando tanto la función como la estética de la piel afectada.
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Referencia
Paula Christiansen
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