El producto estrella de Audi se pone aún mejor. Llega la tercera generación del Q5

Por: Roger Rivero
Cada fabricante tiene sus productos vitales, esos que llevan el compás de las ventas, como un buen bailador de salsa que manifiesta en sus movimientos el ritmo de la música. El modelo más popular y mejor vendido de Audi es el Q5, un SUV compacto de lujo que logra un excelente equilibrio entre rendimiento, estilo, practicidad y versatilidad como vehículo familiar, a lo que podríamos agregar un precio competitivo dentro de su segmento.
Esta semana probamos la nueva y tercera generación del Audi Q5, que se estrenó a mediados del pasado año con pocos cambios sustanciales, sí estratégicos, para no variar demasiado la fórmula del éxito.

¿Qué hay de nuevo?
Llegado el momento de rediseñarlo, no se han arriesgado mucho para evitar estropear el logro, pero mientras el nuevo Q5 mantiene las características exteriores familiares del antiguo Q5, los cambios menos visibles son significativos.
Debajo de la superficie se encontramos una nueva arquitectura, compartida con el A5, que ha permitido aumentar las dimensiones. La experiencia de conducción también se ha mejorado gracias a una dirección recalibrada y una configuración de suspensión más orientada a la dinámica. Ahora los Q5 cuentan con un motor básico mucho más potente y una transmisión automática de doble embrague y siete velocidades actualizada, además de muchas más características de serie y nuevas pantallas.
Aunque nuestra prueba transcurrió en el Audi Q5 Prestige del 2025, quienes se interesen por el modelo 2026 pueden tomar como referencia esta reseña, pues el Q5 de este año llega sin cambios.
¿Cómo se ve desde afuera?
El rediseño del nuevo Q5 presenta un exterior más esculpido, musculoso y ligeramente redondeado que el de su predecesor. Un nuevo diseño de parrilla más agresiva, tipo panal, alberga un logotipo tridimensional de los aros de Audi que, en algunos modelos, puede iluminarse, ya que Audi apuesta por el espectáculo de luces cada vez más presente en sus automóviles.
Las finas luces diurnas se curvan alrededor de las esquinas en estrechas ranuras, y se pueden personalizar con hasta ocho configuraciones de iluminación diferentes, programables desde la pantalla táctil mientras el vehículo está estacionado. El espectáculo de luces se reanuda en la parte trasera, con una luz trasera de ancho completo e iluminación tridimensional en ocho patrones distintos.
El diseño es más redondeado que el de los modelos anteriores e incorpora una “línea de pliegue” que recorre el lateral y acentúa los guardabarros.



¿Y por dentro?
El interior también evoluciona, dejando atrás una apariencia algo austera. Ahora, luces y pantallas ganan protagonismo en una cabina práctica y de materiales de alta calidad, donde destaca una pantalla adicional para el pasajero delantero.
El nuevo salpicadero moderniza al Q5 para que se adecúe mejor a otros SUV de lujo competidores. Las superficies de aluminio cepillado y los botones táctiles han desaparecido, y han sido sustituidos por un par de pantallas y un plástico negro brillante demasiado propenso a los arañazos y las huellas dactilares.
El “festival” lumínico del exterior se advierte algo replicado dentro, con una iluminación ambiental multicolor que contribuye a que el espacio siga siendo especial durante la conducción nocturna. Las tiras luminosas situadas en la base de los pilares A pueden funcionar como indicadores de control de ángulo muerto y como repetidores de intermitentes, lo que aporta un toque de funcionalidad elegante.
El acomodo delantero es amplio con asientos calefactados en todos los acabados. La calefacción en el volante es una opción que, por suerte, venía incluida en mi Q5 Prestige de prueba, pues, más que una comodidad, se convierte en una necesidad durante el invierno. Dos adultos viajarán sin problemas en la segunda fila, pero tres quizá se sientan un poco ajustados. El asiento trasero tiene una buena forma y es cómodo, aunque sin exceso de espacio para las rodillas. A pesar de que el nuevo Q5 crece casi dos pulgadas, el espacio allí no cambia.


Tecnología y seguridad
Las pantallas aquí abundan y todas son de buen tamaño. En el llamado “Escenario Digital”, una pantalla de 11,9 pulgadas (30 centímetros) y una pantalla táctil de infoentretenimiento de 14,5 pulgadas (37 centímetros) se combinan en un espacio ligeramente curvado hacia el conductor, mientras que el tope de gama Prestige viene equipado con una nueva pantalla del lado del pasajero de 10,9 pulgadas (28 centímetros). Esta pantalla tiene una tienda de aplicaciones dedicada y todo tipo de opciones de streaming, y queda oculta a la vista del conductor mediante un filtro de privacidad. Una vez que el auto empieza a moverse, el pasajero del asiento delantero puede ver videos legalmente cuando el Q5 está en marcha.
La conectividad y la carga inalámbrica para teléfonos, así como un asistente de voz con IA, vienen estándar en todos los acabados. La pantalla del infoentretenimiento se carga rápidamente y responde con rapidez a las entradas, manteniendo accesos directos a las opciones de clima en ausencia de botones físicos.
Los conductores del Q5, por primera vez, podrán ajustar las funciones del vehículo y del sistema de infoentretenimiento a través del sistema de pantalla frontal disponible, lo que les permite acceder a la información sin apartar la vista de la carretera.


¿Cómo se conduce?
El 2025 Q5 está propulsado por un motor de cuatro cilindros turboalimentado de 2,0 litros con 268 caballos de fuerza y 295 libras-pie de torque, una mejora modesta pero importante respecto del modelo anterior. Son solo 7 caballos y 22 libras de torsión más que la versión 2024, pero el impulso inicial del SUV se siente más intenso y capaz de llevarlo a las 60 millas o 100 km en solo 5,8 segundos, lo que no está nada mal. Quienes necesiten mayor rendimiento pueden optar por la versión SQ5 con un motor V-6 de 3,0 litros y 362 caballos.
La tracción a las cuatro ruedas que Audi denomina “Quattro” es estándar, y la tercera generación del Q5 es el primer SUV crossover de Audi en utilizar la nueva plataforma Premium Platform Combustion (PPC) de la marca, que se extenderá desde el sedán relacionado Audi A5 hasta ocho vehículos más del fabricante en los próximos años. La plataforma servirá como un puente hacia el compromiso de Audi de convertirse por completo en fabricante de autos eléctricos en algún momento de la década de 2030.
El Q5 responde bien en carreteras sinuosas, con reflejos rápidos y una suspensión estable. Nuestro vehículo de prueba Prestige incluía la suspensión neumática adaptativa, que proporciona aún más estabilidad y garantiza un paseo más tranquilo, pero no se siente nada flotante y permite ajustar la altura según el modo de manejo seleccionado. Audi actualizó la transmisión automática de doble embrague y siete velocidades del Q5 que, si bien realiza los cambios acertados y rápidos, puede comportarse algo “intranquila” a bajas velocidades, incluso al arrancar desde una parada.
El rediseñado Q5 2025 logra 25 millas por galón en manejo combinado, lo que equivale a unos 9,5 litros por cada 100 kilómetros. El modelo comercializado en Europa es más eficiente, pues utiliza un sistema híbrido suave. Audi encuestó a compradores estadounidenses y encontró que no les gusta la parada de arranque de los híbridos suaves, por lo que los modelos de Estados Unidos no vienen con esta opción.

Si quiero uno, ¿por cuál me decido?
Aunque nuestra prueba se realizó en el Q5 de 2025, los precios aquí reflejados corresponden al modelo 2026. Ya aclaramos que, al haber estrenado la tercera generación el pasado año, el Audi Q5 2026 no difiere de la edición 2025.
El precio de entrada para el terminado Premium es de $54,095, seguido por el Premium Plus, de $56,995, y terminando con el Prestige, de $61,995.

¿Contra quién compite?
La lista de SUV compactos de lujo es amplia, y acompañan al Audi Q5 los también alemanes BMW X3 y Mercedes-Benz GLC. El Genesis GV70, Lexus NX, Volvo XC60, Acura ADX, Lincoln Corsair o el Jaguar F-Pace también pueden considerarse competidores.
¿Y dolores de cabeza?
La confiabilidad del nuevo Audi Q5 se considerará como promedio. Se han reportado algunos fallos electrónicos y un mal funcionamiento del sistema de seguridad, pero aún no hay estadísticas acumuladas sobre el nuevo modelo.

Concluyendo
Desde su debut en 2009, el Audi Q5 ha sido el producto más vendido de la marca en Estados Unidos, algo que probablemente se mantendrá con el lanzamiento de la tercera generación el pasado año.
El rediseñado Q5 no es revolucionario, pues mantiene un aspecto similar a su predecesor, tiene una potencia y un consumo similares y no aumenta mucho de tamaño. Sin embargo, mejora gradualmente en cada una de esas formas al tiempo que agrega un nuevo salpicadero engalanado con plenitud de amplias pantallas, suficientes cambios para que siga siendo bien recibido por los compradores interesados en este segmento.


